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El maxicosi: consejos de uso y sistemas de retención infantil (SRI)

Si vas a viajar, mejor tener claros los mejores consejos para el maxicosi y el resto de sistemas de retención infantil… Así que, ¡sigue leyendo!

Ya han llegado las vacaciones, las escapadas, las rutas, los días fuera…

Veranito, buena temperatura, ideal para hacer un viaje en coche, pese al precio de los combustibles… 😅

Si eres madre primeriza, puede que en los días previos al viaje estés preocupada y nerviosa. Que te preguntes qué silla es la ideal para tu peque, cuáles son los protocolos de seguridad…¡parece un mundo nuevo!

¡No te preocupes! Te explicamos con todo detalle toda la información que necesitas saber.

 

¿Qué es el maxicosi?

que es el maxicosi consejos viajar

Se conoce como maxicosi a las sillas portabebés que pertenecen al grupo 0+. La pueden usar habitualmente los peques desde que nacen hasta los 12-18 meses.

Es una de las primeras cosas que tendrás que comprar para tu bebé de forma anticipada. Es probable que la tengas que usar para hacer el viaje del hospital a casa, ya que está totalmente prohibido viajar con el peque en brazos y con el cinturón puesto.

Por lo tanto, es totalmente necesario tener un dispositivo específico y homologado para cada etapa de crecimiento del bebé.

El maxicosi es actualmente uno de los dispositivos más seguro que existen para tu peque durante un viaje en coche. 

Las fundas juegan un papel importante también en los protocolos de seguridad y confort del bebé. ¡Puedes consultar todo nuestro catálogo de fundas para maxicosi aquí!

 

Sistemas de retención infantil (SRI)

Se entiende como grupo 0 al tipo de sillas pensadas para recién nacidos y los meses siguientes.

Dentro del grupo 0 hay dos mini-grupos:

Grupo 0

En ese grupo entran los cucos o capazos. Los niños van en posición transversal, recostados y en los asientos de atrás.

Peso máximo recomendado: 10 kg.

Grupo 0+

Son propiamente las maxicosis o huevitos. El peque viaja ligeramente incorporado y puede situarse en el asiento delantero o trasero indistintamente, siempre que vaya ubicado en el sentido contrario a la marcha.

Su uso principalmente consiste en transportar a tu bebé en el coche durante sus primeros meses de vida. 

Como no existe prácticamente diferencia de precio con el Grupo 0, quizás convenga más tenerlo porque así puedes alargar un poco más el tiempo de uso antes de pasar al grupo 1. 

El momento de pasar al grupo 1 será el instante en que la puntita de las orejas de tu bebé sobresale justo por encima del cabezal de la silla. En cambio si no ocurre esto pero sí le sobresalen las piernas no hay problema: el cambio puede esperar.

Peso máximo recomendado: 13 kg.

 

Grupo 1

Sillas en las que el peque va totalmente incorporado y sentado, con el sistema ISOFIX incorporado.

Aunque es mucho más seguro colocarlo en posición contraria al sentido de la marcha, no es obligatorio y se pueden encarar en ambos sentidos.

A partir del momento en que los hombros del peque sobresalen al menos 2 centímetros por encima del anclaje de los arneses, teniendo la espalda erguida al 100%, se considera el instante oportuno para cambiar la silla por el elevador (grupos 2 y 3).

Peso máximo recomendado: 18 kg.

Os mostramos una pequeña tabla orientativa de los distintos grupos y pesos:

tabla edades recomendadas maxicosi

 

Más que la edad exacta del bebé, es muy importante basarse en el peso y la altura para saber en qué grupo se encuentra tu peque.

 

Consejos y recomendaciones para viajar con tu bebé en un maxi-cosi

 

maxicosi consejos viajar seguro

Es una de las preguntas de cabecera en estos casos: ¿Cuánto tiempo puede viajar mi bebé en un maxicosi?

La respuesta es 1h 30min.

El motivo principal es que hasta este periodo de tiempo se reduce considerablemente el riesgo de que tu peque padezca bradicardia (el corazón va más lento de lo habitual), desaturación de oxígeno y apnea (el peque deja de respirar durante unos segundos).

Dicho así suena fuerte y puede dar un poco de miedo, pero el objetivo es estar bien informados y saber porqué se tiene que parar pasada esta hora y media.

Otros consejos muy importantes relacionados con la posición del maxicosi son:

  • No utilizar la silla a modo de sitio para dormir: si el peque se queda dormido al llegar, lo ideal es sacarlo de la silla y moverlo hacia la cuna o camita.
  • La inclinación del maxicosi debe ser una posición intermedia: ni muy tumbada ni muy erguida. Es normal que el peque tire la cabeza para adelante, ya que aún no tiene la suficiente fuerza muscular como para mantenerla erguida.
  • En caso de viajes largos, es muy importante parar cada hora o hora y media, para que el bebé recupere la postura, estirarlos un poco, realizarles movimientos pulmonares…
  • La silla tiene que ser adecuada a su altura y peso. Es indispensable leer las instrucciones de uso de cada modelo para su correcto uso e instalación.
  • El peque debe estar sujetado en la silla por hombros, cadera y cintura.
  • NO se recomienda darle de comer mientras el bebé esté en la silla (ni en marcha ni parados).
  • Es importante llevar la “bolsa maternal” con todo lo que puedas necesitar (cremas, mudas de recambio, pañales, toallitas) dentro del interior del coche pero no en el maletero.
  • No se recomienda usar el maxicosi como silla para pasear al bebé, ya que la postura no es cómoda al estar con el cuello y tronco flexionados.

 

Tras estas explicaciones, ¡ya estás lista para emprender la marcha! Disfruta del viaje con tu peque, y sobretodo…¡del destino!

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Meriendas saludables: ideas y consejos de la nutricionista

Decidir qué es lo que el peque va a merendar no siempre es tarea fácil. Por eso, hemos querido conversar con Júlia Farré, dietista y nutricionista, sobre las opciones de meriendas saludables que podemos ofrecer a nuestros hijos.

Júlia tiene su propio centro de nutrición y psicología en Barcelona. Trabaja con un equipo de diferentes especialistas que tratan aspectos diversos: nutrición infantil, alimentación durante el embarazo, lactancia, salud hormonal de la mujer, acompañamiento en temas de fertilidad/ tratamientos de fertilidad, disfunciones hormonales relacionadas con la menstruación, hábitos nutricionales (familias convencionales, vegetarianas, veganas) y patologías (problemas digestivos, colesterol, ácido úrico…). 

En el ámbito de la psicología, además, trata problemáticas relacionadas con la alimentación: trastornos de conducta alimentaria o relaciones “incómodas” con la comida.

Los horarios: el pilar de cualquier rutina saludable

Para organizar las comidas, lo primero y más importante es organizar los horarios.

Hay que tener claro que los niños, en la primera infancia, deberían comer entre las 12h y las 13h, y cenar entre las 19:30h y las 20h.

Entre medio hay muchas horas. Así que con una sola merienda, no basta. 

Para darle solamente una merienda, deberíamos entre todos adoptar un horario más europeo, cenando sobre las 6 de la tarde. Pero con los horarios que aún tenemos actualmente en España, se antoja más que complicado.

La solución ideal es planificar dos meriendas

  • La primera sobre las 15-15:30h. En este caso, hay colegios que ya dan la merienda, y hay otros en los que les tienes que poner la merienda en la mochila.
  • La segunda tendría que ser entre las 17 y las 18h, en la que ofreceremos alimentos complementarios a los que han comido en la primera.

Pasadas las dos meriendas, es muy importante no cenar más tarde de las 20h. Si les damos de cenar más tarde, les estamos quitando horas de sueño a nuestros hijos. La hora en que ellos se levantan suele ser siempre la misma (entre 07:30 y 08h). 

Quitarles horas de sueño significa que se van a levantar sin tanta hambre por la mañana. Cuando estamos dormidos, el desayuno pasa a NO ser una prioridad, ya que no sentimos tanto apetito. Les mandamos al colegio casi sin haber comido (por culpa de la falta de sueño).

Otro aspecto a tener muy en cuenta, es que por las noches es cuando crecen los niños. La regeneración celular se produce mientras dormimos.  Respetar las horas de sueño es vital para su desarrollo físico e intelectual.

Las rutinas son muy interesantes para los niños pero también para los padres. Sobre todo respecto al hambre y al sueño, que son las dos necesidades más importantes. Cuando no las tienen bien cubiertas los niños se caen más, se pegan golpes, tienen menos paciencia, se pelean con sus hermanos… Mantener las rutinas es saber anticiparse a estos pequeños “dramas”.

Meriendas saludables: naranja cortada.

Tips de alimentación para una merienda saludable

La fruta fresca es un básico que tiene que estar en la merienda (primera, segunda o ambas). ¡Ojo! No estamos hablando de zumos, batidos o licuados, sino de piezas de fruta o fruta cortada. Es muy importante porque hay muchos niños que no toman postre. 

Lo de “me guardo un poco para el postre” es algo que hacemos los adultos, pero los niños no tanto… 😉

El yogur natural suele ser una opción muy recomendable. Mucho más que los yogures líquidos, que  tienen el problema de los azúcares añadidos. Es el problema de los lácteos. son para niños pero llevan demasiado azúcar.

La leche (o bebida vegetal si no toman: soja, avena o almendras), va bien para que se sacien un poco antes de comer lo demás de la merienda.

Los niños suelen demandar muchas harinas: pan, galletas…. Es cierto que las harinas tienen un poder saciante mayor que la fruta. El trabajo de los padres es ofrecer alimentos saludables: comprar  pan de calidad, o los típicos palitos (que sean integrales, que no lleven grasas hidrogenadas…).

Podemos pensar que es aburrido ofrecerles siempre las mismas cosas, pero si a los niños algo les gusta no les importa repetir.(igual que los adultos 😉). 

SIn embargo, de vez en cuando se puede variar: ofrecer bastoncillos de pan con hummus de zanahoria o aguacate. El aguacate es una fruta muy rica en grasas saludables que sacia más que otras frutas. También es una buena opción ponerlo dentro del pan como bocadillo. 

El pan solo se puede comer también y muchos niños se acostumbran a ello. Si les queremos poner algo puede ser tomate restregado con aceite o queso fresco. Hay que evitar, por sistema, ofrecerles alimentos procesados (embutidos). 

Merendar en casa o merendar fuera

Si merendamos en casa se nos abren muchas más posibilidades: por ejemplo en épocas de calor se pueden hacer helados caseros: con fruta, con yogur, bebidas vegetales de avena con chocolate (sin mucho azúcar).

En invierno, podemos involucrarnos en la preparación de la merienda: crêps/ pancakes (como sustituto del pan), incluso palomitas (no cada semana) con poca sal…

Otra ventaja interesante es que podéis preparar meriendas en casa todos juntos, como galletas caseras o incluso un pastel, que sabes que no contienen tanto azúcar. Incluso se lo pueden llevar al colegio, y así se lo enseñan a sus amigos o al profesor como un logro. 

Meriendas saludables: cookies artesanales.

Una de las cosas que preocupan a los padres cuando los niños meriendan fuera es cuando se juntan en el parque con otros niños:  tú intentas hacerlo bien, pero hay otros padres que no lo hacen y les dan otros alimentos menos saludables… 

Es algo contra lo que no podemos luchar. Hay que intentar no darle mucha importancia, porque si tu hijo te ve agobiada, les estás dando ideas y herramientas por si algún día quieren llamar la atención por algo o fastidiar.

Alimentos que crean debate entre los padres

Chocolate: cuanto más alto sea el porcentaje de cacao y menos el de azúcar, mucho mejor. Uno del 85% puede estar bien. Se pueden acostumbrar al sabor y gustarles. 

Hay que tener en cuenta que el chocolate lleva cafeína y es un estimulante.Tenemos que elegir bien el momento de dárselo. Por la tarde-noche no es recomendable porque se van a acelerar y les va a costar relajarse y conciliar el sueño.

Encurtidos (pepinillos, olivas, boquerones…) en niños de menos de 2 años hay que vigilarlo, por la cantidad elevada de sal que contienen.

En niños más mayores, dárselos con precaución, pero no nos debería preocupar tanto.

Frutos secos: el problema principal que tienen es el riesgo de ahogamiento. En cuanto a nutrientes es recomendable para la merienda, pero hay que incidir en que se lo coman tranquilos y masticando mucho Y si es con un adulto al lado mejor. Otra solución es hacer como una crema de frutos secos para poder untarlo en el pan (avellanas, almendras, cacahuetes). 

Golosinas: cuando más tarde las descubran mejor. Hay que tener claro que no son una merienda. Son un extra que puede ir después de la merienda o en algún momento de celebración. 

También hay que saber que hay distintos tipos de chucherías: caramelos sin azúcar (tipo chupa-chup), gominolas bajas en azúcar… La clave está en moderar las raciones:en el caso que tenga una bolsa de chuches, se aprovecha para repartirla y compartirla entre los otros niños en el parque.

Hay que tener muy claro que nuestros hijos van a comer lo que comemos nosotros. Si no quieres que coman algo, empieza por cambiar los hábitos de los otros componentes de la familia. 

En el blog del centro de nutrición de Júlia, puedes encontrar recetas de meriendas, snacks y helados saludables.

Esperemos que esta interesante conversación con Júlia te de muchas ideas para que tus hijos merienden de manera saludable y variada .🙂

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Cómo y cuándo ayudar a los bebés a dejar el chupete

¿Cuándo y cómo tu bebé tiene que dejar el chupete?

Es muy probable que tu bebé, desde los primeros días de vida, empiece a succionar todo lo que encuentra. 

cuando dejar el chupete bebe

¿Sabías que algunos de los bebés ya se chupan los dedos antes de nacer? 😅 De hecho, puede que incluso hayas visto alguna ecografía con el bebé chupándose el dedito. 

Tienen un fuerte reflejo de succión, y es una sensación placentera para ellos.

Pero es normal que te preguntes si algún día tu peque dejará el chupete o si seguirá con él hasta que vaya a la universidad. 😉

La mayoría de niños dejan el hábito del chupete entre los 2 y los 4 años.

Te contamos las mejores formas de que tu bebé deje la pipa, el pipo, el chupón (o como lo llaméis en casa) y cuándo es mejor hacerlo. 

El porqué de abandonar el chupete

bebe dejando el chupete

El uso del chupete puede conllevar ciertos riesgos. Vamos a ver los motivos por los que se desaconseja su uso:

  • El peque puede volverse dependiente: sobretodo si lo utiliza siempre para dormir, tu bebé puede despertarse y romper a llorar por el simple hecho que se le haya caído de la boca. A menos que te guste despertarte varias veces (cosa que dudo 😉), este puede ser un motivo de peso para que deje el hábito.
  • Su uso continuado puede aumentar el riesgo de infección en el oído: sobre todo a partir de los 6 meses, ya que en el período anterior, la tasa de infección es sensiblemente más baja.
  • El uso del chupete puede interferir en la lactancia materna: algunos estudios señalan el uso del chupete como responsable de una disminución en la lactancia materna. 
  • Su uso reiterado puede provocar problemas en los dientes: ese sería el caso de los peques a los que les cueste más dejarlo y prolonguen su uso más de lo normal (más de 2 años). En este caso, pueden crearse malformaciones en la dentadura.

Consejos para que tu bebé deje el chupete

La AAP (siglas de Academia Americana de Pediatría), aconseja el uso del chupete durante el primer año del bebé (ya sea en siestas o por la noche). Una de las razones más importantes es que, según varios estudios, el chupete funciona como un “escudo” frente al SMSL (síndrome de muerte súbita infantil), ya que reduce el riesgo de padecerlo mientras están durmiendo.

Aun así, en niños amamantados con lactancia materna, se recomienda retrasar el uso del chupete para evitar interferencias. 

La Asociación Española de Pediatría coincide con la americana, ya que considera que a partir del año de vida, se reducen drásticamente los riesgos de padecer el SMSL, y además apunta que no tiene ningún beneficio evidente prolongar el uso del chupete.

A partir de este momento, los riesgos o desventajas empiezan a ser mayores que los beneficios. 

A continuación te mostramos consejos útiles para que tu peque deje el chupete, según la edad:

  • Lactantes: sobre todo a la hora de dormir, podemos realizar acciones alternativas al chupete como por ejemplo dar de mamar, mecer, cantar, masajear o abrazar al bebé.
  • 0-2 años: no hay que olvidar que si el peque lleva chupete, es porque nosotros se lo dimos. Teniendo claro esto, es muy importante no ofrecérselo como primera solución a llantos o nervios. En estos casos es recomendable distraerlo con juguetes, juegos y actividades. Hasta los 2 años, si el bebé no está llorando, es importante dejar de ofrecérselo como distracción. La reacción puede que nos sorprenda y que el peque no lo pida.  A la hora de dormir, acompañarlo contándole un cuento o cantándole (como en el periodo anterior), siempre resultará mejor que ofrecerle el chupete.
  • Más de 2 años: contarle una historia/cuento que hable de la necesidad de dejarlo puede ser una opción. Hablarlo de manera calmada y paciente, explicándole que ya no es un bebé, y que ya es mayor para usarlo. 

distraer peques dejar chupete

Otra forma es intentar llegar a un “trato”: cambiarle el chupete por un juguete, por ejemplo. O hablarle de una misión que tiene que realizar, para alentarlo a que consiga un pequeño triunfo. 

En cualquier caso, es muy recomendable visitar al pediatra en caso de dudas o problemas mayores.

En caso de utilizar el chupete en los primeros meses

Como ya hemos mencionado previamente, el uso del chupete en el primer año es una opción válida, y puedes decidir dárselo o no. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta ciertos aspectos para su uso idóneo, y no crear un mal hábito. Recuerda que puedes encontrar un pack de chupetes aquí, y bolsas para chupetes

Principales ventajas y consejos de uso:

  • Como distracción en situaciones difíciles: por ejemplo cuando lleves al peque al médico y le tengan que pinchar por algún motivo.
  • Ayuda al peque a dormir: aunque no debe ser la primera opción, como hemos visto antes, como último recurso puede funcionar.
  • En general, les ayuda a calmarse: como es un reflejo innato, succionando algo se sienten más relajados.
  • Reducen el riesgo de SMSL: estudiado por varios investigadores, que explican que hay una relación entre el uso del chupete y un menor riesgo de padecer este síndrome.
  • Durante un vuelo, ayuda a aliviar molestias: el uso del chupete les ayuda a regular los cambios de presión del aire.

Y por último, recuerda que hay una gran aliada a la hora de dejar el chupete: la paciencia.

Es importante mantenerla para evitar situaciones “tensas”. Por ejemplo, sacarle de golpe el chupete es un impulso que debemos evitar.

En cualquier caso, plantéate el uso del chupete como un recurso temporal que tienes a tu disposición que te puede ayudar durante el primer año de tu bebé.😊

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Cómo dormir a los bebés: ¿compartir cama o habitación?

¿Eres de las mamás que ha podido cumplir el sueño (y nunca mejor dicho) que tu bebé duerma cinco horas del tirón? ¿O por el contrario, dormir por la noche se ha convertido en un sueño inalcanzable? 😓

Es muy usual escuchar a madres y padres de bebés decir que casi no pueden dormir, porque su peque se pasa la noche reclamando presencia materna. 

En este post intentaremos ayudar a madres y padres del mundo a que dejen de ser zombies y se conviertan en personas otra vez. 😉

 

¿Compartir cama o habitación? Esa es la cuestión

compartir cama o habitacion

Entramos en materia abordando un dilema complicado de resolver. 

Primero de todo hay que recordar que, compartan cama o bien habitación, los bebés deben dormir siempre boca arriba. Sea cual sea la hora en que duerman (siestas o por la noche). Esta acción responde a una posición de seguridad, en la que el peque tiene mucho menos riesgo de padecer un SMSL (síndrome de muerte súbita del lactante).

 

Compartir cama 

Compartir cama es una práctica que despierta sensaciones de amor-odio entre las madres y padres. 

Las que apuestan por esta opción aseguran que el colecho es el mejor método y que la cama es el lugar donde tiene que dormir su bebé. Pero es una realidad que hay otras madres a las que les asusta esta opción por la falta de seguridad. Vamos a analizar los pros y los contras.

Se entiende compartir cama con el bebé, cuando madre y bebé duermen juntos en la misma cama. Esa acción tiene ciertas ventajas, como por ejemplo:

 

  • La lactancia materna y la alimentación nocturna del bebé es más cómoda y sencilla.
  • Favorece que se alargue el periodo de lactancia materna
  • Tu peque concilia el sueño de manera más rápida y fácil.
  • Aumenta la posibilidad de que TÚ puedas dormir más horas. 😉
  • Fortalece el vínculo y te da la posibilidad de estar más cerca de tu bebé durante la noche.

 

No obstante, es muy importante entender que compartir cama con tu bebé supone unos riesgos para el peque que hay que tener muy en cuenta:

 

  • Es peligroso tener un colchón excesivamente blando, o que la ropa de cama quede demasiado holgada, ya que existe el peligro que el peque se asfixie.
  • Al moverse, el bebé puede quedarse atrapado o aprisionado entre el colchón y la cabecera de la cama, o entre la pared y otros objetos.

 

Teniendo en cuenta ventajas y riesgos, hay unos consejos que podemos darte para compartir cama con tu bebé de forma segura y apropiada. Son éstos:

 

  • Como hemos mencionado anteriormente, coloca tu bebé boca arriba para dormir, previniendo el SMSL.
  • Viste al peque con la mínima ropa posible, evitando que se acalore.
  • Evita ponerle a dormir en la cama solo.
  • Asegúrate que el colchón es firme, evita colchones blandos o ponerle a dormir en sofás.
  • Fíjate bien que el colchón quede bien arrimado a la pared, de manera que no quede ningún hueco.
  • No le cubras la cabeza mientras duerme.
  • Evita quedarte dormida con el peque encima de tu pecho.

 

Hay situaciones en las que es muy recomendable evitar compartir cama:

  • Si es bebé prematuro.
  • Si tiene poco peso corporal al nacer.

Compartir habitación

Compartir habitación significa acostar a tu bebé en una cuna, moisés o cunita portátil, dentro de la habitación donde duermes. Te permite tenerlo cerca por la noche, facilita las tomas de alimentación, y en general, estar cerca para consolarle en caso que sea necesario.

Además, que el bebé duerma en su propio espacio, reduce el riesgo de SMSL.

Otra posibilidad a tener en cuenta, es usar una cuna lateral que se pueda colocar al lado de la cama.

Puedes seguir una serie de recomendaciones en el caso de compartir habitación:

 

  • Asegúrate que el colchón sea firme, y que la sábana que lo cubre esté bien ajustada.
  • Coloca tu peque boca arriba, sobre su espalda.
  • Libera la cuna o moisés de otros elementos (peluches, almohadas, mantas, colchas…)
  • No abrigues al bebé más de lo necesario. Fíjate si suda o comprueba su temperatura para comprobar si está sobrecalentado.
  • Si está acostumbrado a llevar chupete, pónlo a dormir con él. Si lo rechaza o se le cae mientras duerme, no se lo vuelvas a poner.
  • Evita otros peligros que estén al alcance del peque: cordones, cintas, objetos con esquinas…

 

Claves para ayudar a dormir a tu bebé

Es muy importante y conveniente crear rutinas para que tu peque las identifique y así le señale el final del día. De esta manera el bebé se relaja y concilia el sueño más fácilmente.

Entre las más usadas está bañarle poco antes de acostarle, leerle cuentos o historias, cantarle…. El objetivo principal es que el peque se relaje, y asocie estos momentos con el momento de dormir. 

Es importante dejar a tu bebé en la cuna cuando esté somnoliento (no dormido del todo). Es la manera más eficaz para que aprenda a dormirse solo. En caso contrario, el peque asociará mecerlo a poder conciliar el sueño. Y eso no sé si te hará mucha ilusión si se despierta mucho durante la noche…😬

No son pocos los casos en los que los bebés gimotean y lloran poco antes de dormirse. En estos casos, la mejor solución es dejarle hacer durante unos minutos. Es muy posible que deje de llorar pronto y se “autotranquilice” (a no ser que tenga hambre o esté enfermo). En el caso que se despierte durante la noche, mantén una actividad mínima (cambiarle o alimentarle) y vuelve a dejarlo en la cuna, evitando hablarle mucho o jugar con él para no desvelarle del todo.

Desafortunadamente, los trucos y consejos que funcionan para un bebé, no funcionan para otro o viceversa. Aplicar el método ensayo-error es la única forma de saberlo.  Te recomendamos, y sobre todo te animamos, a no desesperarte si a la primera las cosas no salen como las habías planeado.

Son unos meses dónde la madre de la ciencia (Santa Paciencia), será tu mejor aliada. 🙂

Y sobretodo, no te desanimes…volverás a poder dormir, ¡y del tirón!

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El babeo en los bebés: ¿le están saliendo los dientes?

Qué bonito es ver crecer a tu bebé. Ver como empieza a descubrir el mundo, sus gestos, su mirada….¡y también sus babas! 

¿Tu bebé empieza a babear de un día para otro y no sabes a qué se debe? ¿Ya te han sentenciado que es porque le salen sus primeros dientes? 

No exactamente…te lo explicamos bien, paso a paso.

El babeo: una etapa natural

¡Que no cunda el pánico! 

El babeo es una etapa natural en un bebé, sobre todo hasta el instante en el que los primeros dientes hacen acto de presencia.

Técnicamente, en un recién nacido, el inicio de la saliva es consecuencia del principio de actividad de la glándula sublingual. La cantidad de saliva es escasa en este momento.

Hasta el cuarto mes, donde la glándula parótida (o glándulas salivales)  empieza a funcionar a todo rendimiento. Esta glándula es mucho más grande que la sublingual y está ubicada en ambos lados de la cara. Eso provoca que la cantidad de saliva del peque aumente considerablemente. 

Los bebés, como toda novedad, se tienen que adaptar a la nueva situación, y como aún no saben tragarse la saliva, la van escupiendo. Y la ropita empieza a quedar inundada de babas. 

Vamos a intentar ponernos en su lugar: de golpe, se nos empieza a llenar la boca de algo que no sabemos lo que es, y no sabemos tragarlo. ¿Qué haríamos?  Escupirla de manera natural. 😉

El reflejo de tragar (deglución) es un proceso que requiere su espacio, y hasta que el peque no lo haga de manera eficaz, puede pasar un tiempo.

Además, el babeo también se debe a que el bebé solamente está entrenado para tragar comida (leche materna), pero no para tragar saliva. Así pues, el salivar también es un anticipo de la ingesta de nuevos alimentos que se producirá en los siguientes meses. 

Babeo y dientes 

Es decir, que tu peque babee grandes cantidades de saliva, no significa que se deba a la erupción de sus primeros dientes. Desmitificamos pues a tu conocido con conocimientos de dentista.😉

¿Puede ser que antes de los 6 meses aparezca algún diente? Sí, ocasionalmente puede suceder. Pero no hay una relación directa con la salivación. 

En esta fase, además, los peques empiezan a descubrirse los puños. Y como buen bebé, se los meten en la boca. ¿Y eso por qué lo hacen? Porque se entretienen, les gusta y además es nuevo para ellos. Les pasará después con los pies. Son actos reflejos de los peques, y no están relacionados con la salida de los dientes.

Se considera el babeo como una fase independiente de la dentición. Los dos fenómenos no guardan una relación directa, pero sí es cierto que se desarrollan de manera paralela en la misma etapa. Y con la salida de los primeros dientes de leche, la saliva aumenta. En este caso, las babas tienen una importante función en los bebés, ya que les ayudan a suavizar la sensibilidad de las encías.

Salivar tiene sus beneficios

Cuando hablamos de salivar, nos referimos a un proceso de humedecimiento constante en la cavidad bucal. Esto incluye la mucosa y los dientes. Este proceso beneficia el correcto proceso de tragar los alimentos. También reduce la acidez en las comidas, manteniendo el pH neutro, y protegiendo el esófago de la irritación a causa de los posibles reflujos. 

Otro beneficio importante es su función cicatrizante. Eso permite fortalecer sus primeros dientes, ya que la saliva aporta calcio y flúor.

Cuando el peque comienza a comer sólidos, la saliva contribuye a eliminar bacterias que pueden provocar caries dental. También inicia la digestión de los hidratos de carbono.

Salivar es considerado también un factor de crecimiento ya que, cuando se traga, influye en la maduración del intestino.

Cómo ayudar a tu bebé con las babitas

AYUDAR BEBE CON BABAS DIENTES

Generalmente, el babeo en un bebé dura hasta que tiene un año y medio. Es el momento en que todos los dientes ya le han salido, y puede morder y probar alimentos nuevos sin molestias.

Mientras llegue este momento, tu peque va a seguir mojando la ropita, pero podemos realizar acciones para sobrellevar este proceso:

Nuestro amigo el babero 

Los baberos son imprescindibles en esta época. Los de algodón suelen absorber mejor las manchas, pero para evitar que se manche demasiado, se pueden forrar y de este modo, limpiarse con mayor facilidad.

De esta manera podremos evitar que se moje demasiado la ropa, lo que le podría inducir a resfriados o enfriamientos. 

En Fun*das BCN tenemos distintos baberos que pueden ayudarte con todas las etapas de babitas del bebé.

Babero para newborns con tela de toalla. 

En formato bandana, para cuando están con las babitas de los dientes.

Pack de toallitas con rizo para secarle las babas.

Limpiarle las manos a menudo 

Es una acción realmente importante en esta etapa. Si tu bebé se mete las manos sucias constantemente en la boca, se pueden generar  infecciones. Cuando estéis fuera de casa, el uso de toallitas es perfecto para esta función.

Secarle el cuello 

Después de darle de comer, es muy importante secarle el cuello ya que es una zona que está húmeda todo el tiempo. El no hacerlo podría conllevar la salida de hongos.

Comida templada 

La comida muy caliente puede ser molesta para el peque, ya que tiene las encías muy sensibles. La comida templada es, sin duda, la mejor opción. 

Mordedores 

Son una opción interesante ya que le ayudará a aliviar y desinflamar las encías. Además, al ser de material suave, son aptos para que el peque pueda jugar directamente con algo diseñado especialmente para su boca.

En definitiva, el babeo forma parte del crecimiento de un bebé. Conviene estar atenta para ver como evoluciona, pero ya sabemos que no guarda relación con la aparición de los dientes. Son fases que evolucionan de manera paralela. 

Y sí, también conviene ser paciente, una vez más😉 La ropa se va a ensuciar. Solamente se trata de que no se empape. Por todo lo demás,    ¡la lavadora hará su trabajo!

 

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Crisis de sueño a los 18 meses: síntomas y soluciones

¿Una crisis de sueño a los 18 meses? ¿En serio? 

Probablemente es lo primero que has pensado cuando lo has leído. Parece que ya ha pasado lo más duro de la crianza, ¿no? 

Bueno… puede que queden algunos escollos todavía 😉. 

Y es que los lloros a media noche del bebé son fuente de muchas preocupaciones para los padres.

Los despertares repentinos pueden dar a pensar que el peque está dando pasitos hacia atrás en su crecimiento. Pero nada más lejos de la realidad: este llanto está relacionado con la propia evolución del bebé.Las progresiones que se van produciendo en el desarrollo de la criatura conllevan también alteraciones. Son comunes en todos los bebés, ya que son propios de los períodos de maduración por los que todos tienen que transitar.

Regresiones del sueño 

Las crisis o regresiones de sueño, son periodos de tiempo en que el bebé duerme peor: aumentan los despertares nocturnos, tarda mucho más en dormirse o incluso rechaza  hacer la siesta. Estos son algunos de los cambios más comunes. 

Es habitual, por tanto, que pase de dormir de manera estable a tener problemas para calmarse, siestas más cortas, o que tarde mucho más en dormirse cuando lo acostamos.

Y es habitual también que, como padres, podamos llegar a desesperarnos.

Pero que no haya pánico: son etapas de cambio habituales en el desarrollo de los bebés y están directamente relacionados con los hitos de desarrollo y las variaciones en su día a día, que acaban influyendo en la calidad del sueño. 

El bebé, en su proceso de crecimiento, va logrando dominar habilidades y conocimientos. Todos estos logros le generan una cierta excitación, un “¡mira mami, lo que sé hacer!”, que acaba repercutiendo en su sueño porque quiere ponerlos en práctica a todas horas.

¿Cómo saber que estamos ante una crisis del sueño? 

Lo normal es que llore más a la hora de dormir (tanto en las siestas como por la noche), le cueste más quedarse dormido, que no quiera hacer alguna de sus siestas o que tenga más despertares nocturnos.

Lo habitual es que estas fases duren entre 3 y 6 semanas. Sin embargo, es importante no solucionar las crisis intentando introducir nuevos hábitos, ya que existe el peligro que esos cambios se mantengan pasada la regresión.

¿Cuándo se producen las crisis? 

Los periodos más habituales de las crisis del sueño son: 

  • A los 18 meses 

La crisis del sueño a los 18 meses

A los 18 meses, la crisis del sueño de un bebé puede ser especialmente compleja.  

Más allá de una regresión del sueño, los niños a los dos años y medio o tres, empiezan a probarse a sí mismos ante nuevos desafíos y límites. Un ejemplo muy gráfico es cuando no se quieren ir a dormir cuando se les dice. El motivo es que ya han descubierto que, cuando ellos se van a la cama, la vida sigue.

Y a nadie le gusta que la fiesta siga sin él, ¿verdad?

¿Cómo identificar la crisis de los 18 meses?  

Hay varios factores que se atribuyen a esta regresión:

  • Independencia recién descubierta:  

A esta edad, los niños se vuelven muy independientes y a hacer algunas cosas solos. El aumento en su autonomía personal puede hacerles sentir más poderosos, y una de las consecuencias puede ser el negarse a dormir o a quedarse en la cama. 

Los hitos de desarrollo, es decir, el verse capaces de experimentar con desarrollos cognitivos o motrices, hacen que tengan la necesidad de repetir y practicarlos constantemente.

Esos hitos pueden comportar también un aumento en la rebeldía. Puede conllevar algún comportamiento desafiante. Esta actitud le puede llevar a rechazar sus siestas, y eso hará que esté más irritable a consecuencia de la falta de sueño. ¿Resultado? Más berrinches, más mal genio, y todos en casa refunfuñando. 

Tranquilidad: no dura para siempre. 

  • Ansiedad por separación

Es una de las características en el crecimiento de un bebé, que pueden empezar a acusar durante este periodo. El factor “pasar de la cuna a la cama”, puede ser complicado para un niño.

La mayoría de ellos ya pasaron por una primera etapa de ansiedad de separación a los 7-8 meses, y muchos de ellos vuelven a vivirla de manera más intensa alrededor de los 18 meses.

  • Salida de los colmillos

A esta edad, los dientes presionan la encía y la inflaman. Se vuelve más sensible, se hincha y enrojece, y duele.

Este dolor se puede expresar de diferentes maneras:

  • Morder objetos: llevarse a la boca cualquier cosa para mordisquearla le provoca a tu peque un alivio momentáneo. Es un intento de evitar el dolor por un momento.
  • Saliva intensa: la causa más común y también la más fácil de adivinar.
  • Está más irritable: a consecuencia del dolor, está mucho más alterado, llora más, y parece que se siente intranquilo constantemente.
  • Falta de apetito: puede ser que se muestre contrariado a la hora de comer, ya que identifica el comer con el dolor de encías y lo puede rechazar.
  • Febrícula: la salida de los dientes puede ocasionar en algunas ocasiones fiebre baja (menor de 37,5º).  La alta temperatura favorece la aparición de los dientes, pero no es una causa. Más bien al contrario, es una consecuencia.

Consejos para hacer frente a la regresión de sueño del año y medio 

  • Mantén las rutinas el máximo posible sin modificar los hábitos: no varíes en exceso la rutina de sueño. Es decisivo mantener las siestas y respetar el espacio entre ellas. Puede parecerte que, por su vitalidad, tu niño no necesita descansar y quiere dormir menos, pero lo cierto es que, si no duerme sus siestas, puede llegar a la noche excesivamente cansado, y por este motivo estará más irritable. 
  • Dale un poquito más de contención: intenta ponerte en su piel y ser más empática todavía. Lo sé. A veces cuesta. En esta (y en cualquier) edad, las necesidades emocionales se equiparan a las físicas. E incluso las superan.Es muy importante que prestes atención a sus procesos madurativos y sobre todo, intenta no forzar los tiempos.
  • Da comida extra: de forma temporal, tu peque, al experimentar grandes cambios, también siente más desgaste físico y emocional. Puedes probar a ofrecerle más comida o tomas suplementarias.
  • Establece límites: aspecto importante en general, pero más si cabe en esta edad. Empezar ahora puede significar que los “temidos dos años”, no lo sean tanto…
  • Practica con el bebé sus nuevos logros cognitivos: ayúdale a conseguir lo que quiere a base de repeticiones. Esto le  tranquilidad, y por consiguiente, puede que se duerma antes.

Aunque parece el cuento de nunca acabar, la regresión de sueño de los 18 meses es pasajera. Si antes dormía bien, volverá a sus andadas. Es muy importante no retroceder en los patrones y sobre todo, tener paciencia, mucha paciencia porque…¡todo pasa!

Al enfrentar los desafíos del sueño en los pequeños, detalles como asegurarse de elegir una colchoneta para silla de paseo confortable y adecuada para la temporada y un saco de entretiempo para silla de paseo, pueden marcar la diferencia en sus rutinas diarias.

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